| Notas: | “La Asignación Universal por Hijo (AUH), implementada a partir de noviembre de 2009, se inscribe en la nueva generación de políticas sociales que se difundieron en América Latina y el Caribe desde hace unos veinte años. Opera en 18 países de la región y beneficia a 25 millones de familias o 113 millones de personas. Tal como señala la CEPAL, alcanza al 19% de la población de la región y su costo es de alrededor del 0,4% del PIB regional. Aunque en un sentido su diseño termina siendo del tipo enlatado -introduce María del Carmen Feijoó, Investigadora de la UNIPE- sus años de vida y su cobertura territorial dieron lugar al desarrollo de modelos con características propias, determinados por cada una de las realidades nacionales en que se insertan. Pese a las diferencias, todas reconocen tres características comunes: se trata de asignaciones monetarias no contributivas (no dependen de aportaciones previas de sus beneficiarios vía su inserción formal en el mercado de trabajo); se identifican como el acceso a un derecho y no como una simple transferencia, subsidio o dádiva, y requieren de los beneficiarios el cumplimiento de ciertos comportamientos –denominados condicionalidades en su versión más antigua o corresponsabilidades en las más modernas– que determinan su permanencia en el programa”. |