¿Es posible sufrir mejor?
El presente trabajo pretende ocuparse de las siguientes preguntas: si el dolor fuera como una criatura de dos años con la cual, de forma inesperada, una persona que nunca tuvo hijos/as —ni los/las desea— se viera obligada a convivir, ¿qué le convendría saber para llevarse mejor con él? ¿Es posible p...
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| Autor principal: | |
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| Formato: | Artículo revista |
| Lenguaje: | Español |
| Publicado: |
Cátedra B de Problemas Epistemológicos de la Psicolog´ía de la Facultad de Psicología, Universidad Nacional de Córdoba
2025
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| Materias: | |
| Acceso en línea: | https://revistas.unc.edu.ar/index.php/heterocronias/article/view/51148 |
| Aporte de: |
| Sumario: | El presente trabajo pretende ocuparse de las siguientes preguntas: si el dolor fuera como una criatura de dos años con la cual, de forma inesperada, una persona que nunca tuvo hijos/as —ni los/las desea— se viera obligada a convivir, ¿qué le convendría saber para llevarse mejor con él? ¿Es posible proponer y construir una relación diferente con el dolor, una que consista en algo más que simplemente padecerlo o demandar analgesia? Con un poco de teoría y con algunas estrategias, ¿se podría sufrir mejor? Los interrogantes, conviene aclararlo, derivan de una experiencia personal —de convivencia “forzada” más que de dolor— en diálogo con diversos textos, en especial con Antropología del dolor (1999) de David Le Breton. |
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