¿Qué esconde una enumeración? Sobre Nora Avaro. La enumeración. Narradores, poetas, diaristas y autobiógrafos. Rosario: Nube Negra, 2016.
Nora Avaro es profesora de la cátedra de Literatura Argentina II (siglo XX) en la Escuela de Letras de la Facultad de Humanidades y Artes de Rosario; y fue mi profesora mientras cursé la carrera, lo siguió siendo cuando la terminé y todavía hoy no puedo desprenderme de esa etiqueta que, al meno...
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| Autor principal: | |
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| Formato: | article artículo publishedVersion |
| Lenguaje: | Español |
| Publicado: |
Escuela de Letras. Facultad de Humanidades y Artes. Universidad Nacional de Rosario
2018
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| Materias: | |
| Acceso en línea: | http://hdl.handle.net/2133/12368 http://hdl.handle.net/2133/12368 |
| Aporte de: |
| Sumario: | Nora Avaro es profesora de la cátedra de Literatura
Argentina II (siglo XX) en la Escuela de Letras de la Facultad
de Humanidades y Artes de Rosario; y fue mi profesora
mientras cursé la carrera, lo siguió siendo cuando la terminé y
todavía hoy no puedo desprenderme de esa etiqueta que, al
menos para mí, la define. En los pasillos de la Facultad, se
decía por lo bajo, entre el miedo y el entusiasmo, que Nora
daba clases con pasión, que sus clases eran dignas de escuchar:
“No te podés perder las clases de Nora Avaro”. Así fue, no me
perdí ninguna, y cuando da clases en algún seminario o se
presenta en algún encuentro, la voy a escuchar. La voy a
escuchar porque Nora lee con una claridad y una sutileza
crítica autores disímiles, se tropieza con Darío Cantón de la
misma manera con la que se encuentra con Borges, y lo mejor
de todo es que sabe escribir con precisión amable las
complejidades de su pensamiento. La enumeración viene (¡suerte
la nuestra!) a mostrar eso. Su lectura me deja la misma
sensación que sus clases: me da que pensar (como Borges a
Mastronardi), me gustaría comentar con alguien lo que leí hace
un rato (la perspicacia con la que Nora lee a Jorge Baron Biza y
a Salvador Benesdra), quiero reírme de las ironías de cada
ensayo (de todas las verdades que sabe Link, de la entrevista telefónica con Marosa Di Giorgio o de la canasta toba de Hebe
Uhart). En definitiva, quisiera renovar con un poco menos de
miedo y mayor entusiasmo aquello que me habían advertido en
los pasillos de la Facultad: “No te podés perder el libro de
Nora Avaro”. |
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