¿Por qué leer El Quijote hoy?: Reflexiones sobre el verdadero protagonista de El Quijote

Este artículo se plantea por qué seguimos leyendo el Don Quijote de Miguel de Cervantes cuatrocientos años después de su publicación. Dado que la mayor fascinación sobre los lectores la ejerce posiblemente el propio personaje central de la novela, aquí se investiga quién es el verdadero protagonista...

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Detalles Bibliográficos
Autor principal: Rogelio Miñana
Formato: Artículo científico
Publicado: Pontificia Universidad Javeriana 2005
Materias:
Acceso en línea:http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=79106008
http://biblioteca.clacso.edu.ar/gsdl/cgi-bin/library.cgi?a=d&c=co/co-019&d=79106008oai
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Descripción
Sumario:Este artículo se plantea por qué seguimos leyendo el Don Quijote de Miguel de Cervantes cuatrocientos años después de su publicación. Dado que la mayor fascinación sobre los lectores la ejerce posiblemente el propio personaje central de la novela, aquí se investiga quién es el verdadero protagonista de El Quijote. Se analiza, primero, cómo los títulos de la primera y segunda parte reflejan la dualidad del protagonista: el hidalgo Quijano/el caballero Quijote. Segundo, se documenta la actitud del narrador hacia ese hidalgo Quijano con quien empieza y termina la novela. No sólo no se recuerda su pueblo ni su nombre al principio, sino que sólo resucita ante el lector para morir en el último capítulo. Durante todo el libro, el narrador y otros personajes destacan siempre al caballero andante, al loco don Quijote, ocultando insistentemente al hidalgo Quijano. Por último, se lanza una hipótesis de por qué esta ocultación: como un artista, Quijano debe permanecer oculto para que pase a primer plano su creación, Quijote. Tan creador (si no más) como caballero, Quijano tiene más éxito en su labor creadora que Quijote en su empeño caballeresco-militar. Héroe de las palabras más que de los hechos, Quijano/Quijote triunfa en la auto-transformación que le convierte de hidalgo gris, hastiado, en caballero andante, centro de todas las atenciones y todas las miradas, incluyendo las nuestras, las de sus lectores cuatrocientos años después