La Universidad Nacional de Córdoba y la "formación de las almas" durante la dictadura de 1976

“América no está tan exenta de tradiciones como se cree en general y, ciertamente, quien habla de su ausencia completa, no conoce a Córdoba. Pues, gracias a Dios, esta docta y santa ciudad las tiene, como también tiene sus casas e iglesias rancias y su sierra”. Esta afirmación de George Nicolai -hom...

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Detalles Bibliográficos
Autor principal: Philp, Marta
Formato: Objeto de conferencia
Lenguaje:Español
Publicado: 2014
Materias:
Acceso en línea:http://sedici.unlp.edu.ar/handle/10915/114313
http://www.memoria.fahce.unlp.edu.ar/trab_eventos/ev.4173/ev.4173.pdf
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Descripción
Sumario:“América no está tan exenta de tradiciones como se cree en general y, ciertamente, quien habla de su ausencia completa, no conoce a Córdoba. Pues, gracias a Dios, esta docta y santa ciudad las tiene, como también tiene sus casas e iglesias rancias y su sierra”. Esta afirmación de George Nicolai -hombre de ciencia alemán radicado en Córdoba en 1921- realizada en su Homenaje de despedida a la tradición de Córdoba docta y santa-un homenaje que es también una crítica- da cuenta de la fuerza de la tradición en los años inmediatamente posteriores a la Reforma universitaria de 1918. Casi sesenta años después, en la dictadura de 1976, aquella antigua tradición, fundamentalmente la vinculada a una visión religiosa del mundo, fue invocada por los militares que ocuparon el poder y por quienes legitimaron su accionar. Mientras muchos de los integrantes de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), estudiantes, profesores y administrativos fueron excluidos de este espacio, otros protagonistas asumieron la tarea de conducir esta institución central en el desarrollo de Córdoba y del país. Entre esas tareas, una de ellas ocupó un lugar clave: nos referimos a la “formación de las almas”, entendida como un proceso donde distintos actores, en este caso los militares y la trama de relaciones que los rodeaban, pugnaron por imponer determinados valores o modificar los ya existentes. En este escenario, caracterizado como de guerra contra la “subversión”, las universidades, como productoras y difusoras de ideas, fueron actores centrales en esta batalla ideológica, política y cultural. En 1976, las tradiciones a las que aludía Nicolai cobraron sentido nuevamente a la luz de un presente en “proceso de reorganización”.