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Este breve artículo se centra en los monumentos del paisaje de Stonehenge, a fin de ofrecer una idea “moderna” de estos monumentos y su astronomía que concuerde con las pruebas arqueológicas más recientes. Aunque la conexión de Stonehenge y otros monumentos cercanos con la astronomía está reconocid...
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| Autores principales: | , |
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| Formato: | Articulo |
| Lenguaje: | Inglés |
| Publicado: |
2024
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| Materias: | |
| Acceso en línea: | http://sedici.unlp.edu.ar/handle/10915/172099 |
| Aporte de: |
| Sumario: | Este breve artículo se centra en los monumentos del paisaje de Stonehenge, a fin de ofrecer una idea “moderna” de estos monumentos y su astronomía que concuerde con las pruebas arqueológicas más recientes. Aunque la conexión de Stonehenge y otros monumentos cercanos con la astronomía está reconocida por la UNESCO como parte del Valor Universal Excepcional del Sitio del Patrimonio Mundial de Stonehenge, la única manifestación específica de ello que ha logrado un amplio consenso entre los arqueólogos son las líneas de visión solsticiales, indicadas por los ejes principales de las configuraciones de piedra de Stonehenge y los círculos múltiples de postes de madera de Woodhenge y el Círculo del Sur de Durrington Walls. Estas líneas de visión—suficientemente precisas para señalar el solsticio en el paisaje aunque no en el tiempo—parecen representar un desarrollo específico en esta zona hacia mediados del III milenio a.C.Luego pasamos a criticar algunos artículos recientes de arqueólogos muy respetados que proponen (i) que Stonehenge encapsulaba elementos clave de un calendario solar de 365¼ días en la numerología de sus características principales; (ii) que se construyó un “megacírculo” de enormes fosos, de más de 2 km de diámetro, en la misma época que el círculo de piedras de Stonehenge, centrado en Durrington Walls Henge; y (iii) que se colocaron dos grandes fosas en el “Stonehenge Cursus”, situadas en las alineaciones de la salida y la puesta del sol del solsticio de verano, vistas desde la “Heel Stone”. Presentamos nuevas pruebas para contrarrestar estas ideas (ii) y razonamos que todas ellas son extrapolaciones que van mucho más allá de las evidencias disponibles y se enfrentan a las consideraciones metodológicas básicas (por ejemplo, con respecto a la selección de datos) que han sido bien conocidas por los astrónomos culturales desde los años 80.Concluimos hablando de algunas cuestiones abiertas. La primera, si Stonehenge y algunos monumentos contemporáneos cercanos hubieran podido ser colocados en lugares ya percibidos como significativos debido a la alineación aproximadamente solsticial de las características naturales. Otra cuestión es durante cuánto tiempo siguieron funcionando las líneas de visión solsticiales, y como debe interpretarse, particularmente con respecto a las ideas de rituales solsticiales que implicaban procesiones entre los distintos monumentos. Tercero, ¿es posible que las orientaciones solsticiales evidentes en Stonehenge y sus alrededores a mediados del III milenio a.C. derivaran de prácticas desarrolladas siglos antes en el suroeste de Gales, de donde procedían las “bluestones” (“piedras azules”) de Stonehenge? Una última pregunta, que sigue en gran medida sin resolverse, es si la alineación lunar del rectángulo formado por las “Station Stones” es realmente intencional y, en caso afirmativo, cuál fue su propósito y significado. Investigaciones recientes han logrado arrojar nueva luz sobre el tema. |
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