Una palabra que va por su cuenta

En el presente trabajo nos proponemos interrogar acerca de la época actual, tomando a las toxicomanías como aquello que muestra de manera radical la relación del sujeto contemporáneo con la palabra y el goce. Para ello, caracterizaremos en primer lugar qué entendemos por lo actual. Lo epocal resuen...

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Detalles Bibliográficos
Autores principales: Carullo, Oriana, Cipolletti, María Daniela, Zumarraga, Florencia
Formato: Objeto de conferencia
Lenguaje:Español
Publicado: 2023
Materias:
Acceso en línea:http://sedici.unlp.edu.ar/handle/10915/177800
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Descripción
Sumario:En el presente trabajo nos proponemos interrogar acerca de la época actual, tomando a las toxicomanías como aquello que muestra de manera radical la relación del sujeto contemporáneo con la palabra y el goce. Para ello, caracterizaremos en primer lugar qué entendemos por lo actual. Lo epocal resuena como significante que nos invita a repensar la clínica. El practicante, a la altura de la época, debe poder leer los efectos que ello tiene y cuál es la forma que toma el padecimiento hoy, así como también los modos de solución, que aunque insertos en un contexto socio-histórico común, serán siempre singulares. Partiremos de aquello que se presenta para todos igual para intentar a partir de allí circunscribirlo a las particularidades de la clínica, a lo propio de un sujeto y a las posibles maniobras que un practicante puede hacer. Tomaremos como un rasgo de la época la declinación del Nombre del Padre, en tanto caída de una medida que limitaba y orientaba qué hacer con el goce. Se evaporan los semblantes que organizaban la vida de los sujetos, así como también se modifica el lugar y la función de los ideales. El valor de la palabra se ve trastocado y el uso que se puede hacer de la misma también. A su vez, los objetos de consumo ascienden a un lugar privilegiado con un slogan prometedor: todo es posible. Por su parte, el discurso analítico reconoce la imposibilidad como inherente al ser que habla. Nos orientamos por lo imposible para a partir de allí escuchar los ecos de cómo ello resuena en cada quien. Puede ocurrir que la palabra se evapore y lo que venga al lugar de la falla sean los objetos de consumo, objetos que se introducen en un circuito infinito que obtura el encuentro del sujeto con la falta, con la angustia, con el Otro, con el deseo. Teniendo en cuenta lo planteado hasta el momento, nos han puesto al trabajo dos interrogantes: ¿Qué relación tiene el sujeto toxicómano con su palabra? ¿Qué lugar conviene al analista en estas presentaciones?