No hay buitre sin cóndor : El archivo caminante

El título de este artículo no refiere a un juego de palabras y lejos está del análisis de algún tratado de biología que se ocupe de revisar las particularidades de los buitres y de los cóndores del Viejo y del Nuevo Mundo (según distinguen los especialistas). Comencemos por el final, como un modo de...

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Detalles Bibliográficos
Autor principal: Sedán, Elena
Formato: Articulo
Lenguaje:Español
Publicado: 2015
Materias:
Acceso en línea:http://sedici.unlp.edu.ar/handle/10915/57757
http://papelcosido.fba.unlp.edu.ar/ojs/index.php/nimio/article/view/79
Aporte de:
Descripción
Sumario:El título de este artículo no refiere a un juego de palabras y lejos está del análisis de algún tratado de biología que se ocupe de revisar las particularidades de los buitres y de los cóndores del Viejo y del Nuevo Mundo (según distinguen los especialistas). Comencemos por el final, como un modo de anticipo. Hace menos de un año, los diarios <i>Clarín</i> y <i>Página/12</i> publicaron en la sección «Sociedad» las virtudes del buitre y sus magníficas cualidades, en respuesta a un reclamo efectuado por la Asociación Aves Argentinas que, a través de un comunicado, expresaba el temor por la posible persecución de la especie y manifestaba que la difusión de las imágenes de estas aves, consideradas a partir de una asociación negativa, debía cesar en «defensa de los buitres y de otras aves carroñeras» (Vallejos, 13 de octubre de 2014). Abordaremos la cuestión de la imagen más adelante. Detengámonos ahora en los titulares de las respectivas noticias. <i>Clarín</i> dice: «Para la ciencia, los verdaderos buitres no son tan malos como los financieros » (Román, 11 de julio de 2014) y <i>Página/12</i> hace lo suyo: «Los buitres tienen defensores» (Vallejos, 13 de octubre de 2014).