El dilema y la clave
Primero fue el verbo; y nació el hombre. Desde ese ancestro, hombre y verbo, en prístinas identidades, raíz y razón final, hicieron la historia. Azaroso fue el trajinar del hombre naciente. Le acecharon y le desgarraron los embates de la naturaleza, la avidez y la intolerancia. Incoercible, en épico...
Guardado en:
| Autor principal: | |
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| Formato: | Articulo Contribucion a revista |
| Lenguaje: | Español |
| Publicado: |
1967
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| Materias: | |
| Acceso en línea: | http://sedici.unlp.edu.ar/handle/10915/57812 |
| Aporte de: |
| Sumario: | Primero fue el verbo; y nació el hombre. Desde ese ancestro, hombre y verbo, en prístinas identidades, raíz y razón final, hicieron la historia. Azaroso fue el trajinar del hombre naciente. Le acecharon y le desgarraron los embates de la naturaleza, la avidez y la intolerancia. Incoercible, en épicos renacimientos, llegó, esperanzado, al siglo de las luces, y por él al de la ciencia y del progreso y a éste que Ellen Key preanunció cual el siglo de los niños. Empero, a cada aurora, otras realidades ensombrecían al ideal: guerras tremendas, racismo, colonialismo, ignorancia y despotismo. |
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