El diseño como colección intencionada de arquitectura: el proyecto en los talleres que Tony Díaz dirigió en La Escuelita y en la nueva FADU (1976-1987)

En 1984, el arquitecto Antonio Díaz criticaba un modo de entender la Arquitectura y su consecuente práctica proyectual: descartando la posibilidad de “invención” en una disciplina “que siempre forma parte de una cultura”, sostenía que la buena arquitectura no puede más que partir de la realidad cons...

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Detalles Bibliográficos
Autor principal: Kogan, Carolina
Formato: Articulo
Lenguaje:Español
Publicado: 2017
Materias:
Acceso en línea:http://sedici.unlp.edu.ar/handle/10915/61077
https://revistas.unlp.edu.ar/Habitat/article/view/3111/3585
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Descripción
Sumario:En 1984, el arquitecto Antonio Díaz criticaba un modo de entender la Arquitectura y su consecuente práctica proyectual: descartando la posibilidad de “invención” en una disciplina “que siempre forma parte de una cultura”, sostenía que la buena arquitectura no puede más que partir de la realidad construida; una realidad que para Díaz debía ser leída en clave tipológica. El objeto de este artículo es doble: por un lado, busca comenzar a desandar esta crítica para entender cuáles fueron los aportes más significativos de Díaz al debate disciplinar que se dio entre mediados de la década del setenta y los años ochenta en Buenos Aires, atendiendo, sobre todo, a las diferencias que mantuvo con sus interlocutores más cercanos. Por ello el artículo indaga en el modo en que Díaz comprendió la Arquitectura y, por lo tanto, a la práctica proyectual y su enseñanza, en el marco de los talleres que dirigió en La Escuelita –aquella experiencia de formación alternativa a la Universidad que funcionó entre 1977 y 1983–, y en la cátedra que luego condujo en la Facultad que se abría con el nuevo período democrático, es decir, desde 1984 hasta 1987, cuando decidió radicarse en España. Por otro lado, analizar este material también nos permitirá contribuir con el estudio de la experiencia de La Escuelita y señalar la heterogeneidad de sus talleres; heterogeneidad que puede ser leída, además, en dos de sus talleres que tuvieron continuidad en la FADU: el taller de Díaz y el de Solsona.