Buenos Aires, 1884. De cómo la fragilidad de unos esqueletos derrumbaron el proyecto de un Gran Museo Nacional
Los museos de nuestro continente resultaron de una combinación de distintos factores, tal como las modas culturales, la competencia o rivalidad entre ciudades, países o equipos de trabajo y las afinidades o intercambios con determinados centros metropolitanos. En un medio donde la continuidad de los...
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| Autores principales: | , , |
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| Formato: | Articulo |
| Lenguaje: | Español |
| Publicado: |
2012
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| Materias: | |
| Acceso en línea: | http://sedici.unlp.edu.ar/handle/10915/84078 |
| Aporte de: |
| Sumario: | Los museos de nuestro continente resultaron de una combinación de distintos factores, tal como las modas culturales, la competencia o rivalidad entre ciudades, países o equipos de trabajo y las afinidades o intercambios con determinados centros metropolitanos. En un medio donde la continuidad de los proyectos inaugurados con rimbombantes discursos nunca estaba asegurada, las alianzas y guerras científicas determinaron el rumbo de estas instituciones. Como mostraremos en este trabajo, en las décadas de 1880 y 1890, la competencia entre el Museo General de La Plata de la provincia de Buenos Aires y el Museo Nacional de la capital nacional, haría que el primero dejara de lado el inicial interés en la antropología para volcarse a la paleontología de los grandes mamíferos. Esta carrera por la posesión de una gran colección fosilífera puede remontarse al fracaso del proyecto de Francisco Moreno para crear un monumental museo en la nueva capital de la Nación y enviar a la campaña –allí donde se instalara la capital de la provincia- a las colecciones y director del entonces desvencijado Museo Público. |
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