De la administración de personal a la gestión del talento humano : algunas consideraciones

En la actualidad referirse a gestión de recursos humanos implica representaciones mentales distintas en cada receptor. Esta diversidad tiene su origen en los supuestos distintos con los que las organizaciones establecen relaciones con sus empleados. No es extraño hoy encontrar organizaciones don...

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Detalles Bibliográficos
Autores principales: Pasquaré, Claudia Gabriela, Zubini, Mariana, Lucaioli, Cecilia, Menichelli, Fernando Manuel
Lenguaje:Español
Publicado: Nueva Editorial Universitaria. Universidad Nacional de San Luis 2024
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Acceso en línea:https://repositoriodigital.uns.edu.ar/handle/123456789/6752
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Descripción
Sumario:En la actualidad referirse a gestión de recursos humanos implica representaciones mentales distintas en cada receptor. Esta diversidad tiene su origen en los supuestos distintos con los que las organizaciones establecen relaciones con sus empleados. No es extraño hoy encontrar organizaciones donde prevalece la antigua modalidad de relación antagónica y conflictiva entre empleados y organizaciones, ya que se cree que los objetivos de ellas son incompatibles con los objetivos de las personas que la forman. Tampoco es raro hoy hallar (para nuestra alegría) organizaciones que ya reconocen que la relación descripta en el párrafo anterior sólo puede llevar a resultados de ganar-perder, lo cual no es beneficioso para ninguna de las partes. Esto ocurre porque no se considera que, en realidad, existe una relación de mutua dependencia donde las organizaciones dependen de las personas para alcanzar sus objetivos y cumplir sus misiones. Lo mismo para las personas, ya que las organizaciones constituyen el medio de alcanzar objetivos individuales que jamás podrían conseguir mediante el esfuerzo personal aislado. Esto nos lleva al planteo realizado por Idalberto Chiavenato en su libro “Gestión del Talento Humano” cuando se refiere a que el asunto básico consiste en optar por tratar a las personas como recursos organizacionales o como socias de la organización. Tratarlos como recursos de las organizaciones implica el supuesto implícito de que las personas son sujetos pasivos de la acción organizacional. Al respecto Mario Ackerman en su libro “Si son humanos, no son recursos. Pensando en las personas que trabajan” disiente y cita a SINZHEIMER quien planteaba que “el trabajo es una energía esencial. Quien presta trabajo no da ningún objeto patrimonial, sino que se da a sí mismo. El trabajo es el hombre mismo en situación de actuar”. En función de ello cabría preguntarse si resulta adecuado un modelo de gestión de recursos humanos que trabaje con el supuesto implícito de que las personas son meros “entes pasivos”...