Geomorfología
El paisaje neuquino es complejo, generado por procesos geomorfológicos exógenos y endógenos. La intervención climática pleistocena modificó sustancialmente las condiciones previas neógenas. De carácter policíclico, el proceso dominante por extensión y variedades geomórficas es el fluvial. Se diferen...
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| Autores principales: | , |
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| Formato: | parte de libro bookPart acceptedVersion |
| Lenguaje: | Español |
| Publicado: |
Asociación Geológica Argentina
2011
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| Materias: | |
| Acceso en línea: | http://rdi.uncoma.edu.ar/handle/uncomaid/18037 |
| Aporte de: |
| Sumario: | El paisaje neuquino es complejo, generado por procesos geomorfológicos exógenos y endógenos. La intervención climática pleistocena modificó sustancialmente las condiciones previas neógenas. De carácter policíclico, el proceso dominante por extensión y variedades geomórficas es el fluvial. Se diferenciaron paisajes con escaso o nulo control estructural, de aquellos donde éste es determinante morfológicamente. En los primeros se reconocieron geoformas de erosión regional (peneplanicie preterciaria exhumada). Mas locales son los pedimentos de tipo de flanco y convergentes. Los «bajos» son rasgos típicos del este neuquino. Las formas agradacionales principales son amplias planicies aluviales de los grandes ríos neuquinos. Con control estructural, se distinguen las planicies estructurales sedimentarias (mesas y mesillas) en la secuencia mesozoica con control litológico y aquellas integradas por remanentes de depósitos conglomerádicos con cementación de CO 3 Ca. En la región occidental la secuencia mesozoica está deformada por la tectónica terciaria. Componen una asociación morfológica de cuestas, crestas homoclinales y espinazos. En situación cordillerana, estas geoformas son reemplazadas por
anticlinales (a veces aportillados) y sinclinales. La morfología kárstica tiene escaso desarrollo en Neuquén en el yeso del Grupo Bajada del Agrio (Fm. Huitrín), como dolinas de escasa profundidad. La remoción en masa tiene buena expresión en territorio neuquino. Sus acumulaciones han sido confundidas con depósitos de till. Alcanzaron un importante desarrollo durante el Postglacial, generalmente
adjudicada a sismos (actividad neotectónica), y mas ocasionalmente por precipitaciones (flujos densos). Grandes avalanchas de rocas han sido reconocidas en el área cordillerana. Corrientes de tierra aparecen concentradas en el área del curso superior del río Aluminé. El permafrost pasado y presente se expresa en glaciares de rocas; algunos son aún activos. Lahares se observan en el flanco norte del volcán Tromen (Buta Ranquil). La morfogenia glaciaria -relacionada con la glaciación pleistocena- está concentrada en dos centros menores y aislados, las cordilleras del Viento y de Chachil. Las geoformas eólicas alcanzan escasa significación. Predominan regionalmente los «montones de arena». «Plumas eólicas» han sido observadas en el plateau de Auca Mahuida. Extensos campos de dunas longitudinales se hallan en el Bajo del Añelo. Los procesos endógenos están esencialmente representados en Neuquén por geoformas volcánicas de amplia variedad. Algunas alcanzan carácter regional, como los campos volcánicos y los campos lávicos y, localmente, están represen-
tadas por calderas, cráteres, grandes aparatos volcánicos, coladas y conos monogénicos, dominando la composición basáltica. Otras geoformas se relacionan con fases mesosilíceas y ácidas: planicies ignimbríticas hasta cineríticas, cuerpos extrusivos como domos y bulbos lávicos y coulées. La exhumación de cuerpos subvolcánicos y diques, generó geoformas relevantes en el paisaje mesozoico entre los 38° y 38° 30´ y el meridiano 70° O. El tectonismo, expresado morfológicamente en escarpas de falla, tiene buena expresión en
Neuquén. Como ejemplos se cita la que limita por el oeste el hemigraben del Collón Cura y aquellas que integran el Sistema de Fallas de Antiñir-Copahue, en el noroeste cordillerano. |
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