Memoria de trabajo en niños con dificultades de comprensión lectora

En las últimas décadas, la creciente preocupación del sistema educativo por los problemas de apren­dizaje, sumada al desarrollo y expansión de disciplinas como la psicología cognitiva, la psicolingüística y neurolingüística han logrado avanzar en la investigación de la comprensión de textos. Es...

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Detalles Bibliográficos
Autor principal: Claudia Mabel Sánchez
Formato: Trabajo revisado (Peer-reviewed)
Lenguaje:Español
Publicado: Jornadas de Jóvenes Lingüistas 2018
Acceso en línea:http://eventosacademicos.filo.uba.ar/index.php/JLL/I-JJL/paper/view/1800
https://repositoriouba.sisbi.uba.ar/gsdl/cgi-bin/library.cgi?a=d&c=jll&d=1800_oai
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Descripción
Sumario:En las últimas décadas, la creciente preocupación del sistema educativo por los problemas de apren­dizaje, sumada al desarrollo y expansión de disciplinas como la psicología cognitiva, la psicolingüística y neurolingüística han logrado avanzar en la investigación de la comprensión de textos. Estos cambios permitieron modificar la visión tradicional (y errónea) que asimilaba la lectura correcta con una buena comprensión de textos. La lectura, definida en su sentido más ecológico y funcional, es la capacidad de utilizar el lenguaje escrito para acceder a la información contenida en un texto (Ferreres et al. 2010). Por lo tanto, su objetivo último es la comprensión. No obstante, es necesario distinguir entre decodificación (lectura) y compren­sión lectora: por decodificación se entiende a la capacidad de identificar las palabras que componen un texto como su correcta pronunciación, mientras que la comprensión de textos o comprensión lectora1 refiere a la habilidad de interpretar el significado global del mismo. La distinción entre decodificación y comprensión permite distinguir a lectores con problemas de decodificación de aquellos lectores que aun alcanzando una buena decodificación no consiguen acceder al significado global del texto. La comprensión lectora es una tarea compleja que implica la interacción de procesos cognitivos he­terogéneos mediante los cuales el lector relaciona e integra información proveniente del texto con cono­cimientos previos. En este marco, la Memoria de Trabajo (WM) juega un rol fundamental ya que permite mantener y manipular información necesaria para la realización de esta tarea cognitiva. Según el modelo multicomponente de Baddeley (1974), la Memoria de Trabajo es un sistema de capacidad limitada que se dedica a mantener, procesar y almacenar información necesaria para realizar actividades cognitivas complejas como el razonamiento, el aprendizaje y la comprensión. Este sistema está compuesto por dos sistemas subsidiarios de dominio específico: el bucle fonológico y la agenda visuoespacial, encargados de analizar la información de entrada verbal y visual, respectivamente. Estos dos subsistemas están comandados por un sistema de dominio general denominado ejecutivo central que se encarga del control de las operaciones de los dos subsistemas subsidiarios. Baddeley (2000) ha adaptado este modelo agregando un nuevo componente, el búfer episódico, que consiste en un sistema de almacenamiento temporal con capacidad limitada, capaz de integrar información multimodal. En los últimos años, diversos estudios han acumulado evidencia sobre la centralidad de la relación entre WM y la comprensión lectora. Un trabajo inicial de Daneman y Carpenter (1980) produjo un re­planteo del concepto de la Memoria de Corto Plazo como almacén pasivo, a partir de introducir la idea de correlacionar la comprensión con una medida de memoria más adecuada que las utilizadas hasta ese momento (span de dígitos o de palabras). La hipótesis formulada sostenía que la memoria de trabajo, como proceso de elaboración y mantenimiento, juega un rol determinante en la comprensión lectora.