El monstruo como corporización de lo ominoso en Tundra, de José Luis Aparicio

Desde su misma etimología la esencia del monstruo es “mostrarse”, aparecer ante el otro, corporizando aquello que espanta por estar más allá de la frontera de lo natural, de lo civilizado; más allá del orden. Al funcionar como un espejo deformado –el monstruo siempre se presenta como un ser deforme,...

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Detalles Bibliográficos
Autor principal: Marta N. R. Casale
Formato: Artículo publishedVersion
Lenguaje:esp
Publicado: Universidad de Buenos Aires. Facultad de Filosofía y Letras. Instituto de Artes del Espectáculo 2023
Materias:
Acceso en línea:http://enlaotraisla.com/index.php/Laotraisla/article/view/89
https://repositoriouba.sisbi.uba.ar/gsdl/cgi-bin/library.cgi?a=d&c=isla&d=8-3_html
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Descripción
Sumario:Desde su misma etimología la esencia del monstruo es “mostrarse”, aparecer ante el otro, corporizando aquello que espanta por estar más allá de la frontera de lo natural, de lo civilizado; más allá del orden. Al funcionar como un espejo deformado –el monstruo siempre se presenta como un ser deforme, una anomalía- hace patente nuestro propio temor al desorden posible o, incluso, latente, bajo la apariencia de orden reinante. Precisamente, por esta capacidad del monstruo de evidenciar desde la diferencia la contracara de todo aquello que es familiar, a menudo se encuentra ligado a lo ominoso, resultando la corporización de lo extraordinario y horroroso que irrumpe en la vida ordinaria.