La vida se dignifica siempre
Cuando los porteños padecemos los momentos más aciagos de la pandemia, en medio de una necesaria pero a su vez larga y agotadora cuarentena, cuando las cifras de contagios y fallecidos nos sobresaltan cada día, la Legislatura de la Ciudad Autónoma acaba de aprobar por amplia mayoría la adhesión...
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| Autores principales: | , , , , , , , |
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| Formato: | Artículo |
| Lenguaje: | Español |
| Publicado: |
EDUCA
2022
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| Materias: | |
| Acceso en línea: | https://repositorio.uca.edu.ar/handle/123456789/14933 |
| Aporte de: |
| Sumario: | Cuando los porteños padecemos los
momentos más aciagos de la pandemia,
en medio de una necesaria pero a su vez
larga y agotadora cuarentena, cuando las
cifras de contagios y fallecidos nos sobresaltan cada día, la Legislatura de la Ciudad Autónoma acaba de aprobar por amplia mayoría la adhesión a la Interrupción
Legal del Embarazo (ILE), esto es, el aborto no punible, que ya se practica en gran
parte del país. Nos lastima y duele, que en
medio de un letal contagio, donde tantos
agentes sanitarios y servidores esenciales
exponen y arriesgan su vida para salvar la
del semejante, los legisladores vean oportuno avanzar en una ley, que ciertamente
no es «honrar la vida», como nos gusta escuchar y cantar a los porteños. El proclamado derecho a abortar, especialmente
de las adolescentes más vulnerables, las
que, según los argumentos esgrimidos,
no les queda otra que acudir a un aborto
ilegal, se contrapone con el deseo de muchas, muchas otras chicas que sí se juegan
por la vida. A ellas les decimos: «¡Jugate
por la vida, siempre!». Este protocolo ILE
contradice las garantías constitucionales
a favor de la vida más desprotegida: la de
un ser humano por nacer. ¿Quién puede
festejar esta aprobación? La interrupción
se convirtió en ley, pero sigue siendo un
eufemismo, y todos sabemos de qué se
trata... |
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