La responsabilidad como el valor más alto de la filosofía

Resumen: No podría precisar exactamente cuándo conocí a Rosemary. A veces se me antoja pensar que la conozco desde siempre. Mis recuerdos más remotos la retratan tal como sigue siendo ahora: activa, aguda, viajera, atenta a las cosas mismas y, a la vez, distraída de las cosas meramente mundovita...

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Detalles Bibliográficos
Autor principal: Rabanaque, Luis Román
Formato: Parte de libro
Lenguaje:Español
Publicado: Pontificia Universidad Católica de Perú. Aula de Humanidades 2023
Materias:
Acceso en línea:https://repositorio.uca.edu.ar/handle/123456789/16381
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Descripción
Sumario:Resumen: No podría precisar exactamente cuándo conocí a Rosemary. A veces se me antoja pensar que la conozco desde siempre. Mis recuerdos más remotos la retratan tal como sigue siendo ahora: activa, aguda, viajera, atenta a las cosas mismas y, a la vez, distraída de las cosas meramente mundovitales; dotada de una capacidad de trabajo y de organización incomparables, con ese nerviosismo característico de quien se obsesiona para que todo salga siempre de la mejor manera posible. Pero, ante todo, podría describirla como una muy buena persona, con un corazón inmenso, infatigable en su generosidad y en su entrega a los que quiere. Dicho más íntimamente: una gran mujer y una amiga cabal. La memoria es frágil y los documentos, dispersos, pero estoy seguro de que nuestro primer encuentro fue en Buenos Aires, antes del cambio de siglo y de milenio. Mi primer registro es de 1999, cuando participó del x Encuentro Nacional de Fenomenología y Hermenéutica, que cada año organiza Roberto Walton, quien contaba, en aquel tiempo, con la colaboración de Julia Iribarne, colega y buena amiga de Rosemary. En esa oportunidad tuvimos también la presencia de otro amigo entrañable, Lester Embree, y del profesor Bernhard Waldenfels, que venía de Bochum. Una versión del trabajo leído en aquella oportunidad, «La autoconstitución del yo en la cuarta Meditación cartesiana y la idea de una última fundación» fue publicado por Roberto al año siguiente en nuestra revista Escritos de Filosofía.