Mario Tesler, Revistas de la Biblioteca Nacional argentina, 1879-2001, Buenos Aires, Academia Nacional de Periodismo, 2004, 193 pp.
La Biblioteca Nacional demostró, a lo largo de su existencia y a través de las revistas que editó, el deseo de dar a conocer sus fondos documentales y difundir la tarea que realizaba la institución. Estas publicaciones pasaron por diferentes avatares que, muchas veces, conmovían a la Biblioteca....
Guardado en:
| Autor principal: | |
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| Formato: | Reseña libro |
| Lenguaje: | Español |
| Publicado: |
Universidad Católica Argentina. Facultad de Filosofía y Letras. Centro de Historia Argentina y Americana
2023
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| Materias: | |
| Acceso en línea: | https://repositorio.uca.edu.ar/handle/123456789/16521 |
| Aporte de: |
| Sumario: | La Biblioteca Nacional demostró, a lo largo de su existencia y a través
de las revistas que editó, el deseo de dar a conocer sus fondos documentales
y difundir la tarea que realizaba la institución. Estas publicaciones pasaron
por diferentes avatares que, muchas veces, conmovían a la Biblioteca. Sin
embargo, la preocupación estuvo presente en todo momento, aunque no
siempre con el mismo rigor científi co y la misma lucidez, para cumplir con los
objetivos que se proponían.
La tarea fue iniciada por Manuel Ricardo Trelles, uno de los archivistas
relevantes en el trabajo de recopilar fuentes, quien se propuso en la Revista de
la Biblioteca Pública de Buenos Aires (1879-1883) publicar los documentos
que se guardaban en el establecimiento. La dirección de la Biblioteca ejercida
por Paul Groussac dotó a la misma de La Biblioteca (1896-1898), una revista
que en la actualidad es una joya de coleccionista y que contó con profundidad
en los planteos, elegancia en el estilo y la ironía sutil de su expresión. Los
problemas administrativos, tantas veces causa de los fracasos de importantes
iniciativas, segaron su aparición y fue continuada por los Anales de la
Biblioteca Nacional.
La Revista de la Biblioteca Nacional (1937-1942), editada durante la
dirección de Martínez Zuviría y defi nida por José Luis Trenti Rocamora como
de “trascendencia incuestionable”, ofreció por primera vez una colección de
copias de documentos del Archivo General de Indias realizado por Gaspar
García Viñas, lo que colocó a la Biblioteca Nacional entre los más destacados
centros para estudios históricos. De paso señalemos que Martínez Zuviría, en
su carácter de director, compró en Francia la colección Foulche-Delbosc, uno
de los hispanistas más relevante de su época, que se inscribe en su ámbito de
creación literaria... |
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