El estrés ocupacional un nuevo desafío para los sistemas de protección de los trabajadores

Resumen: Al observar lo producido por la humanidad en el campo del conocimiento y las prácticas de salud, se advierte que todos los pueblos han dado origen, dentro de su cultura, a un área específica de quehaceres destinada a mitigar el sufrimiento, sea éste somático o anímico. Esta preocupación...

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Detalles Bibliográficos
Autores principales: Vargas Gómez, Marcela, Martínez, David A.
Formato: Artículo
Lenguaje:Español
Publicado: Pontificia Universidad Católica Argentina. Facultad de Derecho 2023
Materias:
Acceso en línea:https://repositorio.uca.edu.ar/handle/123456789/16971
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Descripción
Sumario:Resumen: Al observar lo producido por la humanidad en el campo del conocimiento y las prácticas de salud, se advierte que todos los pueblos han dado origen, dentro de su cultura, a un área específica de quehaceres destinada a mitigar el sufrimiento, sea éste somático o anímico. Esta preocupación por aliviar o evitar el dolor ha determinado que el rol del “sanador” haya tenido a lo largo de la historia un lugar central dentro de las sociedades. En el año 1700, bajo el título De morbis artificial diatriba, Ramazzini escribe el primer tratado sobre los riesgos para la salud provenientes de las actividades laborales. Afirmaba que el médico que quisiera comprender y solucionar la enfermedad de una persona debía observar su lugar de trabajo. Diferenciaba entre dos fuentes de enfermedad asociadas a lo laboral: por un lado, los materiales con los que se trabajaba y, por otro, el trabajo mismo. Esta línea de pensamiento fue seguida por otros médicos, tales como Benjamín McCready en Estados Unidos, quien en 1837 sostenía que la mala salud de muchos trabajadores no se debe tanto a la ocupación misma cuanto a las condiciones de vida y de trabajo, la mala ventilación de los talleres, los malos alojamientos, la suciedad.