La presencia de la aversión a las pérdidas en las decisiones de inversión del inversor argentino promedio en tiempos de incertidumbre económica
A lo largo de la historia, economistas han realizado modelos económicos neoclásicos basados en distintos supuestos para facilitar el análisis y la interpretación de los resultados. Uno de ellos es el principio de homo economicus, presente en la mayoría de los estudios y considerado esencial. Este...
Guardado en:
| Autor principal: | |
|---|---|
| Otros Autores: | |
| Formato: | Tesis de grado |
| Lenguaje: | Español |
| Publicado: |
2024
|
| Materias: | |
| Acceso en línea: | https://repositorio.uca.edu.ar/handle/123456789/18607 |
| Aporte de: |
| Sumario: | A lo largo de la historia, economistas han realizado modelos económicos neoclásicos basados
en distintos supuestos para facilitar el análisis y la interpretación de los resultados. Uno de
ellos es el principio de homo economicus, presente en la mayoría de los estudios y
considerado esencial. Este concepto considera que el hombre se comporta de manera
perfectamente racional y maximiza sus utilidades.
Sin embargo, psicólogos y economistas se han dado cuenta que los individuos no siempre
actúan de manera racional, sino que al momento de tomar decisiones muchas veces suelen
desviarse y actuar bajo impulso guiado por sus pasiones y, en consecuencia, irracionalmente.
La incorporación de la psicología al campo de la economía dio origen a una nueva manera de
interpretar el comportamiento del hombre conocida como Behavioral Economics o Economía
del Comportamiento.
Este campo interdisciplinario que combina la economía y la psicología identifica la existencia
de sesgos cognitivos, es decir, patrones sistemáticos de desviación de la racionalidad en el
pensamiento y en la forma en la que los individuos procesan la información, influyendo en
cómo la perciben, interpretan y recuerdan. Esto puede llevarlos a cometer errores o
distorsiones en el juicio y en la toma de decisiones.
Dentro de los sesgos cognitivos existentes se encuentra la aversión a la pérdida, la cual se
puede definir como la tendencia psicológica de las personas a ser más sensibles a las pérdidas
que a las ganancias. En otras palabras, las personas tienden a sentir más dolor o malestar al
perder algo que la satisfacción que experimentan al obtener una ganancia similar.
Este concepto fue propuesto por el psicólogo y economista Daniel Kahneman y su colega
Amos Tversky, quienes desarrollaron la Teoría de las perspectivas. Según esta teoría, las
personas valoran las pérdidas de manera desproporcionada en comparación con las ganancias,
lo que los lleva a tomar determinadas decisiones y comportamientos para evitar las pérdidas a
toda costa. La aversión a la pérdida puede tener implicaciones significativas en diversos aspectos de la
vida, como las inversiones financieras, las decisiones empresariales y las elecciones
personales. En el presente trabajo, se enfatizará sobre el impacto de este sesgo cognitivo en el
mercado financiero, más precisamente, en las decisiones de inversión en momentos de
incertidumbre económica.
Esto se puede observar en el contexto actual de la economía argentina, donde la
incertidumbre económica es alta, y las personas tienden a ser más adversas a la pérdida, lo
que puede llevarlas a conservar inversiones que están perdiendo valor, en lugar de venderlas
y aceptar la pérdida.
De esta manera, el presente trabajo, desde la perspectiva de la Economía del Comportamiento
en las finanzas, tiene como intención analizar cómo la aversión a las pérdidas influye en las
decisiones de inversión de los argentinos en momentos como este en el marco de una
encuesta realizada a un nicho de inversores. |
|---|