La vocación eclesial del canonista
El don de la verdad fue el nombre elegido por la Congregación para la Doctrina de la fe, para denominar a la Instrucción que trata sobre la vocación eclesial del teólogo1. El entonces Cardenal Prefecto Ratzinger, propone una búsqueda de la verdad que se revela y enseña a toda la humanidad. Que h...
Guardado en:
| Autor principal: | |
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| Formato: | Artículo |
| Lenguaje: | Español |
| Publicado: |
Universidad Católica Argentina. Facultad de Derecho Canónico
2021
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| Materias: | |
| Acceso en línea: | https://repositorio.uca.edu.ar/handle/123456789/12008 |
| Aporte de: |
| Sumario: | El don de la verdad fue el nombre elegido por la Congregación para la
Doctrina de la fe, para denominar a la Instrucción que trata sobre la vocación
eclesial del teólogo1.
El entonces Cardenal Prefecto Ratzinger, propone una búsqueda de la verdad
que se revela y enseña a toda la humanidad. Que hace salir al hombre de la
oscuridad y de la esclavitud cuando Cristo, que es la Verdad, se hace el “camino”
(Jn. 14, 6).
Este preciso documento jurídico (instrucción - canon 34) está destinado
a los Obispos (a cargo de la comunidad) para que los teólogos realicen su tarea
en beneficio de todo el Pueblo de Dios. Ofrece una eclesiología que parte de la
iniciativa divina y continúa con la respuesta humana. Respuesta de fe, que ha sido
suscitada por el dato revelado, que requiere de la razón para comprender y de la
fe para creer.
Para esta vocación y misión el Espíritu de la verdad concede, a fieles de
todos los órdenes, gracias especiales otorgadas “para común utilidad” (1Cor. 12,
7-11)2.
Por eso es “vocación” del teólogo, ya que suscitada por el Espíritu en la
iglesia tiene la función especial de lograr, en comunión con el Magisterio, una
comprensión cada vez más profunda de la Palabra de Dios contenida en la Escritura
inspirada y transmitida por la Tradición viva de la iglesia... |
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