Héctor Délfor Mandrioni, Pensar la técnica. Filosofía del hombre contemporáneo. Editorial Guadalupe. Buenos Aires 1990. 264 páginas. ISBN 950-500-238-2

Resumen: La tecnociencia se ha instalado en la historia contemporánea con una fuerza avasalladora que no excluye la posibilidad de su empleo insensato por parte de quienes ven en ella el mecanismo eficaz para ejercer un dominio despótico de la vida humana. El autor hace suya la necesidad de inter...

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Detalles Bibliográficos
Autor principal: Sacchi, Mario Enrique
Formato: Reseña libro
Lenguaje:Español
Publicado: Pontificia Universidad Católica Argentina. Facultad de Filosofía y Letras 2021
Materias:
Acceso en línea:https://repositorio.uca.edu.ar/handle/123456789/13020
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Descripción
Sumario:Resumen: La tecnociencia se ha instalado en la historia contemporánea con una fuerza avasalladora que no excluye la posibilidad de su empleo insensato por parte de quienes ven en ella el mecanismo eficaz para ejercer un dominio despótico de la vida humana. El autor hace suya la necesidad de interpretar el significado de la tensión que emerge entre las exigencias del espíritu y aquella fuerza que ha irrumpido en nuestro existir como un dechado de máxima racionalidad, pero no menos proclive a redundar en consecuencias catastróficas para el destino del hombre y de la sociedad. El desafío está planteado. El espíritu no resiste el someterse servilmente a este nuevo poder. La condición del hombre a merced de la técnica es dramática, lo que no quiere decir desesperante. La técnica es una invención humana, de donde la necesidad de que el propio Wombre enfrente las consecuencias del descontrol de su ingenio tecnofactivo. De ahí la misión de la filosofía en esta hora: «La palabra filosófica es necesaria e imperativa y, a su modo, también "decisiva"; pero para que esta palabra se vuelva "decisiva" en plenitud se necesita la correspondiente respuesta de la libertad humana». De más está pedir auxilio al pensamiento relativista hoy en auge, pues se lo advierte sin dificultad «falto de un firme convicción ética en el valor de las normas y huérfano de toda auténtica apertura a la verdad». Es tarea del filósofo, munido de una inteligencia metafísica, el esclarecimiento de cuándo «hay que decir "sí" a la técnica y en qué sentido es preciso decirle "no"» (p. 8).