La justificación de los juicios morales en Tomás de Aquino

Resumen: En los juicios morales el intelecto humano opera una reflexión sobre la naturaleza y la conciencia de la actividad libre del hombre, es decir, desde lo que el hombre es y puede hacer, para enunciar lo que ha de hacen. odebe hacer, de forma tal que si en la composición que todo juicio imp...

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Detalles Bibliográficos
Autor principal: Donadío Maggi de Gandolfi, María C.
Formato: Artículo
Lenguaje:Español
Publicado: Pontificia Universidad Católica Argentina. Facultad de Filosofía y Letras 2021
Materias:
Acceso en línea:https://repositorio.uca.edu.ar/handle/123456789/13096
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Sumario:Resumen: En los juicios morales el intelecto humano opera una reflexión sobre la naturaleza y la conciencia de la actividad libre del hombre, es decir, desde lo que el hombre es y puede hacer, para enunciar lo que ha de hacen. odebe hacer, de forma tal que si en la composición que todo juicio importa se afirma X el9 real, etxiste, en los juicios morales se afirma que X ha de ser o X debe ser. ludicare de aliquo potest intelligi dupliciter. Uno modo, sicut vis cognitiva diiudicat de proprio obiecto; secundum, illud lob 12, 11: Norme auris verba diiudicat, et fauces comendentis saporem? Et secundum istum modum iudicii, Philosophus dicit quod unusquisque itudicat ¡pm cognoscit, iudicando scilicet an sit verum quod proponitur. Alio modo, secundum quod superior iudicat de inferiori quodam practico iudicio, an scilicet ita debeat esse vel non ita".1 En verdad, según Santo Tomás, en la primera operación del intelecto, "acceptio" o "repraesentatio" ("cognoscendo quod quid est"), el espíritu humano se hace semejante a lo conocido pero aún no lo sabe, es por la segunda operación cuando el intelecto no sólo se hace semejante a lo conocido sino que por reflexión conoce y juzga aceros de la misma y así en el intelecto, y sólo por esa operación, se da la verdad o falsedad, pues la verdad exige que aquello que el intelecto dice y conoce "esse rei aequatum, ut scilicet ita sit in re sicut intellectus dicit".2 Siendo, entonces, que la razón formal de verdad consiste 3 en una "comparatio", "convenientia" o "correspondentia" del ente al intelecto, resulta, entonces, que el juicio es la operación adecuada en que la verdad se enuncia, pues el juicio, por su naturaleza refieja, puede conocer el principio activo (intelecto) y el acto (representación) como también la proporción del principio y del acto con el objeto conocido. El intelecto humano por su naturaleza espiritual es capaz de una reflexi'ó ar l completa sobre su acto y sobre sí al conocer que conoce algo distinto de sí, y en esa refleón radica su índole operativa y en ella se enuncia "per prius" la verdad de las cosas.