Arte y conocimiento

Resumen: Todo hombre desea naturalmente saber, pero éste, según Aristóteles, no es una actividad unívoca, que posea un sentido único. Por el contrario, existen para él tres clases o tipos de saber. En primer lugar, el saber teorético o especulativo, cubierto por la matemática, la física y la meta...

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Detalles Bibliográficos
Autor principal: Echauri, Raúl
Formato: Artículo
Lenguaje:Español
Publicado: Pontificia Universidad Católica Argentina. Facultad de Filosofía y Letras 2021
Materias:
Acceso en línea:https://repositorio.uca.edu.ar/handle/123456789/13207
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Descripción
Sumario:Resumen: Todo hombre desea naturalmente saber, pero éste, según Aristóteles, no es una actividad unívoca, que posea un sentido único. Por el contrario, existen para él tres clases o tipos de saber. En primer lugar, el saber teorético o especulativo, cubierto por la matemática, la física y la metafísica, reina suprema del saber humano. En segundo lugar, el saber práctico propio de la vida activa, que procura alcanzar la excelencia moral del hombre gracias a la virtud, ya sea como individuo (ética), ya sea como ciudadano del Estado (política). Finalmene, el saber poiético o productivo, que fabrica objetos con vistas a su utilidad, desde un cuchillo hasta un satélite, u objetos con vistas a su belleza exclusivamente, totalmente inútiles, por tanto, debido a su ineficacia práctica. En suma, el hombre ejerce tres actividades primordiales: conocer, actuar y hacer. El arte se inscribe en este último plano, porque su finalidad consiste en hacer una obra querida solamente en razón de su belleza. El arte, por ende, no es una actividad cognoscitiva, sino poiética, destinada a crear nuevos seres, y no a conocer los ya existentes. No se somete a la realidad circundante para adentrarse en ella y auscultar sus secretos, sino que elabora realidades originales con una entidad artística propia.