El proceso de la escritura

El acto de escritura implica siempre una elaboración en el tiempo. Esta afirmación -que a simple vista resulta evidente debido a la sucesión necesaria de los signos lingüísticos- esconde, sin embargo, otros aspectos de importancia a la hora de encarar la escritura de textos. En primer lugar,...

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Detalles Bibliográficos
Autor principal: Kozak, Claudia
Formato: Working Paper
Lenguaje:Español
Publicado: Universidad de Belgrano - Fascículos - Carrera de Licenciatura en Relaciones Públicas e Institucionales 2014
Materias:
Acceso en línea:http://repositorio.ub.edu.ar/handle/123456789/3356
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Descripción
Sumario:El acto de escritura implica siempre una elaboración en el tiempo. Esta afirmación -que a simple vista resulta evidente debido a la sucesión necesaria de los signos lingüísticos- esconde, sin embargo, otros aspectos de importancia a la hora de encarar la escritura de textos. En primer lugar, y recordando lo que ya hemos considerado como propio del contexto de la comunicación escrita, consideraremos que la escritura nunca se da en forma completamente espontánea o inmediata. Si bien los distintos géneros discursivos requerirán según el caso de mayor o menor preparación, lo cierto es que la puesta en marcha de la escritura depende de una cantidad de conocimientos y habilidades previamente adquiridos que indican que no se trata de una actividad que pueda surgir “de la nada”. Incluso la escritura más simple y breve presupone no sólo tales conocimientos y habilidades sino también el desarrollo de un proceso en el tiempo. Pensar, redactar, revisar son momentos necesarios aun cuando se trate de una pequeña esquela o hasta de una nota escrita al pasar para recordarle a otra persona el horario de una reunión de trabajo. Ciertamente, en este último caso el proceso de la escritura será muy breve, puesto que pensamiento y escritura se darán casi en forma simultánea. Pero en el “casi” radica toda la cuestión. El desarrollo en el tiempo existe, aunque nosotros no lo percibamos.