Usos de los espacios de la vivienda para trabajo remunerado
Al igual que en muchas ciudades latinoamericanas, es habitual que en las periferias urbanas del Gran Resistencia muchos hogares, especialmente los de bajos ingresos, utilicen sus viviendas como unidades reproductivas y productivas de la vida y generen ámbitos donde se superponen tiempos y espacio...
Guardado en:
| Autores principales: | , |
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| Formato: | parte de libro |
| Lenguaje: | Español |
| Publicado: |
Universidad Nacional del Nordeste. Facultad de Arquitectura y Urbanismo
2021
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| Materias: | |
| Acceso en línea: | http://repositorio.unne.edu.ar/handle/123456789/30256 |
| Aporte de: |
| Sumario: | Al igual que en muchas ciudades latinoamericanas, es habitual que en las periferias
urbanas del Gran Resistencia muchos hogares, especialmente los de bajos ingresos, utilicen
sus viviendas como unidades reproductivas y productivas de la vida y generen ámbitos donde
se superponen tiempos y espacios de tareas de cuidado familiar y de quehacer doméstico
con actividades económicas de subsistencia productivas, comerciales o de servicios, realizadas
para complementar ingresos monetarios a la vida del hogar (Barreto, Benítez & Puntel, 2015).
Este tipo de actividades, por lo general, se realiza en el interior de las viviendas o en el espacio
exterior inmediato de ellas y mediato del ámbito barrial. Para incorporar estos usos económicos,
los moradores generalmente modifican los espacios que habitan, los cuales inicialmente
fueron previstos para usos exclusivamente residenciales. Estas modificaciones, que van desde
el cambio de funciones de los locales de la vivienda hasta la remodelación constructiva, ampliación
o división de un sector, en la mayoría de los casos son realizadas sin asesoramiento técnico
profesional, son precarias y generan problemas estructurales, constructivos, funcionales, ambientales
y morfológicos (Sepúlveda, 2012, en Fiscarelli, 2016). No se ajustan a los estándares, parámetros
y normativas, por lo que afectan las condiciones de habitabilidad de la propia vivienda y
del hábitat residencial en general, así como la calidad de vida de los hogares que las habitan (Puntel
& Barreto, 2020); además, las actividades en sí pueden ser focos de contagio en la pandemia. |
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