Geórgica IV
Ya el ardiente Sirio calcinando a los indios sedientos fulguraba en el cielo y el ígneo sol había devorado la mitad de su curso; se marchitaban las hierbas y los rayos del sol hacían arder los cóncavos ríos, secas sus gargantas, recalentados hasta el légamo, cuando Proteo desde las ondas marchaba a...
Guardado en:
| Autor principal: | |
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| Formato: | Artículo |
| Lenguaje: | Español |
| Publicado: |
Universidad Nacional del Nordeste. Facultad de Humanidades. Instituto de Letras
2022
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| Materias: | |
| Acceso en línea: | http://repositorio.unne.edu.ar/handle/123456789/33754 |
| Aporte de: |
| Sumario: | Ya el ardiente Sirio calcinando a los indios sedientos fulguraba en el cielo y el ígneo sol había devorado la mitad de su curso; se marchitaban las hierbas y los rayos del sol hacían arder los cóncavos ríos, secas sus gargantas, recalentados hasta el légamo, cuando Proteo desde las ondas marchaba a su acostumbrada caverna; los húmedos pobladores del vasto ponto, brincando a su alrededor, esparcen a lo lejos su amargo rocío. Las focas, somnolientas se extienden dispersas en la playa. |
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