“Mutaciones de escritor: postura y paratopía creadora en Wasabi (1994), de Alan Pauls”

En 1992, el escritor argentino Alan Pauls es invitado a pasar una temporada en la Maison des Écrivains Étrangers et des Traducteurs (MEET) de Saint-Nazaire. De esta residencia resultó Wasabi (1994). Wasabi es una autoficción que pone en abismo sus propias condiciones de producción: el narrador, proy...

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Detalles Bibliográficos
Autor principal: Nicolas Licata; Université de Liège (Bélgica)
Formato: Trabajo revisado (Peer-reviewed)
Lenguaje:Español
Publicado: II Jornadas Internacionales "Cuerpo y violencia en la literatura y las artes visuales contemporáneas" 2019
Materias:
Acceso en línea:http://eventosacademicos.filo.uba.ar/index.php/cuerpoyviolencia/IIJICYV/paper/view/4150
https://repositoriouba.sisbi.uba.ar/gsdl/cgi-bin/library.cgi?a=d&c=cuerpo&d=4150_oai
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Descripción
Sumario:En 1992, el escritor argentino Alan Pauls es invitado a pasar una temporada en la Maison des Écrivains Étrangers et des Traducteurs (MEET) de Saint-Nazaire. De esta residencia resultó Wasabi (1994). Wasabi es una autoficción que pone en abismo sus propias condiciones de producción: el narrador, proyección ficticia de Pauls, se alberga análogamente en la MEET y, al igual que éste, debe redactar un texto literario a cambio de la invitación. A diferencia del escritor de carne y hueso, sin embargo, esta proyección ficticia es incapaz de escribir una sola línea. Sobre todo, su cuerpo muta extrañamente desde su llegada a Francia: el quiste que afloraba discretamente en su nuca alcanza entonces proporciones inverosímiles. Al retratarse, el escritor se inventa; al inventarse, se revela. La auto-imagen que produce Pauls tiene según nosotros un doble efecto. (1) Expresa en el plano ficcional la postura (Meizoz 2007) apolítica que el autor comparte con otros miembros de la generación Shanghai/Babel, conocida por su oposición a una literatura de tipo realista en la que abundan los cuerpos secuestrados, violados, mutilados, aniquilados. En Wasabi los cuerpos no actúan como los soportes en que se anclan diversas experiencias económico-políticas negativas (Agamben 1995); al contrario, Pauls narra más bien una serie de peripecias íntimas, la historia de su propia autorrealización, que aleja de toda realidad dándole un carácter sobrenatural. (2) Esta auto-imagen legitima la actividad de escritor de Pauls. La profunda metamorfosis de su personaje lo conduce a errar como un vagabundo en las calles de París. Si se considera, como hace Maingueneau (2004), que la marginación social es precisamente para el escritor la condición de acceso a la verdad y a la creación, entonces la mutación y el vagabundeo aparecen como dos medios a través de los cuales Pauls justifica y cultiva su propia autoridad enunciativa.